Lo que posibilita la perspectiva compleja
Acaso, se podría especular si la sentencia “Y seréis como dioses”, ¿Podría referirse al logro de una unicidad permanente5? Los antiguos sabios han sostenido desde siempre la interdependencia fundamental del universo, en razón de lo cual el Pensamiento Complejo no hace más que revitalizar y reubicar estas premisas en el contexto de nuestra sociedad contemporánea. Esas tradiciones de la Antigüedad consideraban que el modo de acceder a esa mente universal era el dominio de la mente, de nuestra limitada y pequeña mente individual, por ello recomendaban minimizar el ego para hacer posible ese acceso.
Disminuyendo el yo personal podíamos crear vacío y en su declive algo trascendente podría deslizarse hacia nuestra consciencia. Por esta vía podíamos acceder a mayores cuotas de espiritualidad respecto de la que estamos tan carentes hoy día. Ese estado o disposición de apertura nos permitiría deshacernos en alguna medida del ancla del tiempo y de ciertos condicionamientos del paradigma. Una suerte de estado meditativo que nos permitiría superar las dicotomías del paradigma -las artificiales separaciones entre mente-cuerpo, sujeto-objeto.
De tal modo, podría conjeturarse que el tránsito hacia el pensamiento complejo no implicaría sólo un cambio de paradigma, sino una transformación global de nuestra forma de experimentar el mundo. Asumir la mirada compleja del mundo y de nosotros mismos en el contexto de este mundo simplificado requeriría de la suspensión del ritmo usual y cotidiano y, de la revisión valiente de todos los pensamientos tenidos como verdades.
Considerar la asignación automática de crédito a todo aquello que ante nuestros ojos “parece ser”, y anteponer una distancia epistemológica que incluso nos permita reflexionar sobre lo que somos o lo que no somos verdaderamente, respecto de las “marcas” puestas por la misma existencia, y de las simplificaciones a las que nos pudo haber llevado el paradigma que educamos.
Dentro de esta concepción de mundo hay bastante espacio para la racionalidad instrumental y todas sus derivaciones comportamentales, y muy poco para la emocionalidad. Las emociones permitidas se asocian con las actitudes de neutralidad, apatía, indiferencia, hostilidad, agresividad y envidia. No obstante, la mirada prejuiciada dominante sentencia que no es recomendable exponer las emociones, poniendo en evidencia nuestras “debilidades”. Las emociones quedan así relegadas al “abajo”, detrás de las fronteras blindadas de la conciencia.
La mirada de corte sistémico, la del pensamiento complejo, la fenomenológica, la junguiana, pueden servir de llave para acceder a ese “abajo”. La articulación del adentro con el afuera, de la belleza con la fealdad, de lo público y lo privado, de lo oriental/ mitológico con lo occidental/científico, o del arriba con el abajo, pueden generar productos epistemológicos más ecológicos y promotores de un desarrollo humano más integral.
Importancia de la paradoja y de la metáfora en el arte para el desarrollo humano
Nada se edifica sobre piedra
todo sobre arena
Evangelio Apócrifo, Fragmento 41
Es habitual que el vocabulario con que designamos las cuestiones de la mente o de la conciencia sea principalmente analógico6 Tanto en el habla común como en el lenguaje de la filosofía y en el de la ciencia psicológica hablamos de nuestra propia conciencia en términos figurativos. El lenguaje psicológico es variadísimo, irregular y bastante inestable. El comportamiento se expresa a través de patrones de significación pertenecientes a una totalidad que solo puede ser experimentada sino también descrita simbólicamente.
El símbolo es la expresión de una experiencia espontánea que nos viene desde adentro y que apunta a un significado que no es racional. La aproximación simbólica de la realidad puede resultar ser un medio de acercamiento a la experiencia de aquello indefinido, intuitivo o imaginativo.
El símbolo constituye una experiencia real, pero todavía sin definición para el ser humano racional, debido a que no nos llega del exterior ni a través de los sentidos sino por la vía de las dinámicas del inconsciente, conformándose una representación intuitiva debido al carácter numinoso que reviste, como se representa en la escena minimalista de American Beauty de la bolsa empujada por el viento.
En cada época, el pensamiento desarrolla algunos temas dominantes. Y hablando de simbolismos, la metáfora es hoy, sin duda, uno de ellos. Por lo demás, la imagen artística siempre contiene una enunciación de sentido a través del juego de metáforas.
La metáfora muestra relaciones novedosas entre las cosas, abre alternativas discursivas y prácticas, modos de ser, relaciones de significado que atentan contra las fronteras del paradigma. Pero ocurre que esas fronteras son las fronteras de nuestro sistema psicológico, que se hace lábil y colapsa con facilidad cuando se enfrenta al fenómeno de la contradicción aunque la dialéctica sea parte de nuestra interioridad, de nuestro autoconcepto, y de todo lo que fluye y está vivo. No tenemos mucha tolerancia a la ambigüedad, rasgo que, por lo demás, fue señalado en los estudios de Adorno sobre la “personalidad autoritaria”, una patología de la personalidad que atenta contra las relaciones humanas justamente en relación a los fenómenos de frontera.
La razón cartesiana estereotipa y coloca fronteras también en el campo de la organización disciplinaria, fragmentando una y mil veces el objeto. Por el contrario, Juarroz (1994) sostiene que el lenguaje del arte y, en especial, el lenguaje de la poesía es lenguaje transdisciplinario7 sus caudales de expresión son infinitos y su experiencia sensible y estética nos conecta con la totalidad. La poesía no tiene acabamiento, no puede ser puesta en cautiverio, ni puede ser atrapada al interior de las fronteras del paradigma. Fuera de sus territorios es difícil hallar un verdadero espíritu de totalidad, o una verdadera apertura con respecto a la diversidad de la existencia que es la realidad compleja (8).
De esta lectura surge que, el lenguaje de la poesía facilita la expresión transdisciplinaria de la complejidad. Su contenido es metafórico, siendo este recurso una herramienta que permite expandir los espacios de lo posible, vinculando niveles, entidades y formas que en razón de los implícitos del paradigma, no podrían previamente haber estado relacionados.
La metáfora permite traspasar de un dominio a otro de la experiencia, creando significados inusuales, desconocidos e ilógicos para la racionalidad dominante, permitiendo construir otros mundos posibles. Según Schnitman (1998), se trata de un recurso que es más que una modalidad lingüística de expresión: la metáfora es una estructura cognitiva y constructiva de uso, primordial para generar la mirada transdisciplina-ria del Pensamiento Complejo.
Su aplicación acompaña el ejercicio de una reflexión auto-observante; por ello, al igual que la paradoja, -un concepto de uso regular en la perspectiva sistémica de la Psicología-, ofician de compuertas evolutivas (Najmanovich, 1992) que coadyuvan a una ecología del espíritu, desde una experiencia de aprendizaje en la que es posible pasar de una ecología del lenguaje a una ecología en el sentido.
La paradoja integra a su opuesto, incluye su propia negación, coexiste con su sombra, por poner un ejemplo de coexistencia translógica referimos el concepto de Fromm “patología de la normalidad”.
Como se ve en el ejemplo, es frecuente que se confunda la paradoja con ambigüedad, con aporía, contradicción y absurdo. La relación entre dos expresiones opuestas otorga un nuevo sentido completamente distinto al que tenían las palabras por separado. Este conjunto de palabras o energías simétricamente enfrentadas provoca una vivificante tensión y, al mismo tiempo, despierta una sensación de algo indefinido y ambiguo, realizando un movimiento inesperado, permitiendo descubrir una complementariedad escondida.
Impulsar la transformación del paradigma
Tanto la paradoja como la metáfora son la licencia fundamental de la poesía libertaria porque tienen la misión de desestructurar, provocar, sugerir, despertar, remover, conmover, inquietar lo estatuído. Constituyen un reto para nuestra limitada facultad de discernimiento. En la metacognición que pueden generar como producto del ejercicio reflexivo que provocan, se deconstruyen los significados primitivos para dar lugar a una comprensión más amplia.
Estos mismos riesgos translógicos son los de los productos de la transdisciplinariedad. Por eso, también en Nicolescu, la práctica de la transdisciplinaridad implica un cambio espiritual equivalente a una conversión del alma (Nicolescu 1993). Se parte de la idea de que donde hay vida hay inacabamiento. La transformación es posible si partimos de la base de que pasión por el sujeto complejo nos lleva a impulsar la transformación paradigmática para comprometernos con una suerte de revolución ético-ecológica.
La experiencia de acompañamiento con grupos que se introducen en la práctica reflexiva del Pensamiento Complejo muestra, que el contacto con este tipo de pensamiento induce a un estado espiritual que no es solo de perplejidad sino también de excitación.
La emocionalidad producida por tomar contacto con algo que nos sobrepasa en nuestra dimensión individual, nos sorprende y sobrecoge, provocando un estado parecido al despertar. Paul Valéry denominaba a este estado implexo (del latín, enlazamiento) entendiéndolo como la capacidad de sentir, reaccionar y hacer, de comprender y resistir de un sujeto que desde la practica de reflexividad intenta recomponer sus habilidades y orientar sus pensamientos en una búsqueda que le permite descubrir nuevas estrategias frente a la emergencia de lo real.
Pero, tampoco esto es nuevo, existen numerosos aportes en el transcurso de la historia de las expresiones artísticas que han rehuido de la chatura de la realidad, haciendo aportes valientes, transgresores, a una estética universalista (o cuántica)9. Personajes complejos, motivos artísticos abordados desde una translógica, imágenes complejas, música compleja, que desde una estética diferente, se han desarrollado en contextos turbulentos o adversos; artistas que han nadado contra la corriente.
Algunos ejemplos son: el surrealismo en sus diferentes expresiones (Breton, Dali, Kandinsky, Duchamp, Miró, Magritte); la aleatoriedad, la tímbrica y el atonalismo en música (Schonberg, Berg); el replanteamiento que Artaud hace del teatro y el teatro del absurdo (Ionesco, Becquet); Blake; Shakespeare; el Romanticismo; las películas de Krzysztof Kieslowski; la música de Zbigniew Preisner; las instalaciones Happenigs perfomance y experiencias integrativas de diferentes lenguajes artísticos que producen reordenamientos espacio-temporales y de sentido; los mundos imposibles en los dibujos de Escher; la narrativa como modelo para armar y mundos extraños de Lewis Carroll, Cortazar y Borges; el realismo mágico de García Márquez; los procesos de deformación de Picasso sobre su pintura; la reconcepción del olor en Suskind (“El perfume”); las imágenes extrañas de Max Ernst; la narrativa atemporal de Michael Ende; los mundos fantásticos de Fellini o la fantástica de Rodary.
Y como caso típico de influencia por un reordenamiento de la ciencia: el impacto de la teoría de la relatividad sobre Salvador Dali y el dadaismo, Durrell, Virginia Wolff, y James Joyce por ejemplo; el judaísmo perseguido (ya fuese por los cristianos viejos en la España de los siglos XVI y XVII; ya por los nazis en la historia reciente); los escritores conversos españoles (Teresa de Jesús, Cervantes, Luis de León...).
Algunas antítesis con base en la estética cuántica: el individuo antes que la generación; lo extraordinario antes que lo común; la reivindicación del sentimental frente al ingenuo (Schiller); el erotismo o el carácter sagrado de la pornografía frente al sucedáneo del sexo comercial; la aventura antes que el viaje organizado; el cambio interior frente al lifting; la república antes que la monarquía; la locura frente a la sensatez; la racionalidad frente al misticismo; la madurez frente a juvenismo; Krzysztof Kieslowski versus Almodóvar; la primacía de los derechos del hombre frente a la razón de Estado; la rehabilitación de lo introvertido frente al imperio desmedido de lo extravertido.
El arte en la mirada universalista del Pensamiento Complejo
En los puntos precedentes nos hemos referido a la estética del siglo XX, que privilegia la dimensión psicológica del arte y de la belleza. Y en este sentido, más que averiguar la naturaleza intrínseca de la obra de arte es preferible considerar la actitud mental con la que el observador enfrenta dicha realidad. El arte puede definirse como una vía de expresión de nuestra conciencia, y como un ámbito de la expresión y de la creación humana en el que podemos reconstituir, expresar o reconocer nuestra interioridad. El arte es una vía de conexión entre el corazón del mundo y el corazón del ser humano.
De todos modos, cualquiera de nosotros en este rudimentario mundo de simplificaciones -asumiendo la condición de transgresor- podría aspirar a vivir su vida como una verdadera obra de arte, de un modo rupturista, elevado, creativo, develador, provocador, interconectado. Dentro del grupo de autores clásicos, no sólo Maslow habló de estas experiencias trascendentes; autores como el mencionado Jung, o Assaglioli, o Fromm han contribuido a trazar puentes entre los dominios de la psicología y los territorios de la espiritualidad -silenciados por la ciencia-.
Al principio del artículo destacamos la necesidad de desarrollar nuestra espiritualidad siendo ésta una demanda bastante extendida entre las personas que sufren las consecuencias de este sistema y que pagan un precio demasiado alto para mantenerse adaptadas a sus exigencias.
De hecho, no es un dato a desconocer, el éxito editorial que desde hace dos décadas han tenido a nivel mundial los manuales de autoayuda y las columnas psico-espirituales en los medios gráficos y televisivos, que no dejan de ser una mercancía más que produce altos niveles de rentabilidad en el mercado. Estas expresiones han aprovechado un nicho de mercado no explotado.
A pesar de ello, sirven como respuesta paliativa frente a la falta de verdaderos satisfactores que el sistema no pone a disposición de las personas. Frente a las múltiples insatisfacciones de un público que se siente huérfano y solitario en esa búsqueda silenciosa de satisfacción de la propia espiritualidad, esos sucedáneos cumplen de alguna manera con un destino benévolo.
Entre los autores más reconocidos, Ken Wilber se ha ocupado denodadamente en las tres últimas décadas de las dimensiones más elevadas de nuestra interioridad profunda, aquellas mismas de las que se han ocupado las tradiciones espirituales más antiguas. El aporte de Wilber es justamente el intento de articular la ciencia moderna y la sabiduría de esas antiguas tradiciones.
Sostiene que el reconocimiento del Espíritu es la culminación de un proceso de desarrollo multilineal que pasa por una serie de fases, que van desde lo preconvencional -prerracional o egocéntrico-, a lo convencional, -racional o etnocéntrico-, con la posibilidad de acceder al final del proceso a lo post-convencional, -holístico o mundicéntrico. Una escala progresiva también descrita por los teóricos del Desarrollo Moral, Piaget y Köhlberg.
El hecho de alcanzar los niveles post-postconvencionales implica el merecimiento de una conexión mística que conlleva el poder acceder a un modo no-dual de la existencia, es decir, la posibilidad de abandonar todo nomadismo desintegrador para poder alcanzar la integración y la armonía.
A pesar de los forzamientos conceptuales a los que hayamos sido sometidos por efecto del paradigma simplificador –que seguimos educando-: el cuerpo, la mente y el alma no son mutuamente excluyentes sino expresiones perfectas de un Espíritu único que habita el universo, y que puede tomar vida y manifestarse sublime y resplandecer en las pequeñas cosas de la vida.
Sin embargo, las fronteras puestas por el paradigma pueden hacer que nuestro globo no siga el ascenso evolutivo previsto, para el que estamos estructuralmente preparados. Además, la existencia de viejos traumas, las pérdidas para las que no alcanzó el duelo, las frustraciones o carencias que no hemos podido superar, las identificaciones patológicas, los mecanismos defensivos arcaicos o muy rígidos, los temores inconscientes, los sentimientos de inferioridad, conforman constelaciones personales que definen grados de sufrimiento, de cautiverio a la libertad interior, y son razones o fuerzas lo suficientemente poderosas para tirar nuestro globo hacia abajo. Sea uno u otro el factor que impida nuestro desarrollo, será ese, una vez detectado, la medida del trabajo espiritual que tenemos que recorrer.
El trabajo espiritual y los desafíos de la psicología profunda son aspectos interconectados de una misma realidad. El hecho de que la persona sepa de la existencia de estadios potenciales de espiritualidad que nos esperan allí adelante, actúa como un combustible que empuja a la superación de nuestras limitaciones y a reconocer una potente y atractiva motivación en la posibilidad de elevar la conciencia hacia realizaciones que trascienden los propios limites.
Ya Homero hace volver a Ulises, después de años de búsqueda de Ítaca, de nuevo al océano, movido por la llamada de esa sed de conocimiento propia del ser humano. En la carrera por el desarrollo de la espiritualidad, también, se reconoce la misma sed de conocimiento que llevó a Prometeo a robar el fuego a los dioses, o la que nos lleva a continuar, a pesar de las dificultades legadas por el paradigma, y las de la propia biografía, un camino que se va haciendo al andar.
El arte, la construcción de actos de belleza y el pensamiento complejo son facilitadores de ese desarrollo espiritual
No importa que estén rotas...
que se hayan muerto todas estas flores
ya volverá la música a sus notas
Ya dios inventará cosas mejores
Porque veo que el cielo no termina
Y que no muere toda voz que canta
Que la alborada pisa la colina
Y en azufre y ceniza se levanta
Alzo mi fortaleza de suspiro
Y mi sangre arrancada de una hoguera
Para que sea cierto lo que miro
Y que no sea lo que Dios no quiera
Maria Elena Walsh.
María Teresa Pozzoli es Magíster en Ciencias Sociales y Magíster en Educación. Académica e investigadora argentina de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y del Instituto de Pensamiento Complejo, Santiago, Chile.
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Bibliografía
Basarab Nicolescu (1993), “Una nueva aproximación científica, cultural y espiritual - La transdisciplinariedad”, Passerelles, nº 7, otoño.
Bohm, David (1988), La totalidad y el orden implicado, Kairós, Barcelona.
Capra, Fritjof (1998), La trama de la vida, Barcelona, Anagrama.
Corominas, Joan (1987), Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Gredos, Madrid.
García, Octavio (2004), “
La recuperación del espíritu en psicología y la tarea espiritual de la psicología profunda en el modelo de Wilber (consulta 18 de julio de 2007)
Juarroz, Roberto (1994), “Algunas ideas sobre el lenguaje de la transdisciplinariedad”, traducción al español realizada por Complejidad de su ponencia “Quelques idèes sur le langage de la transdisciplinarité”, Primer Congreso Mundial de la Transdisciplinariedad, Convento da Arrábida, 2-6 de noviembre, publicada en Bulletin Interactive du Centre International de Recherches et Études Transdisciplinaires (CIRET), Nº 7-8, abril 1996. [en línea]. Instituto Internacional del Pensamiento Complejo. Universidad de El Salvador, Buenos Aires, Argentina.
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Wilber, Ken (1998), Breve historia de todas las cosas, Editorial Kairós, Buenos Aires.
Notas
1 Morín recuerda en uno de sus textos a Fernando Pessoa quien decía que en cada uno de nosotros hay dos seres, el primero, el verdadero, es el de sus ilusiones, de sus sueños, que nace en la infancia y prosigue toda la vida; el segundo, el falso, es el de sus apariencias, sus discursos y sus actos. Podríamos decir de otra forma: en nosotros coexisten dos seres, el del estado prosaico y el del estado poético; esos dos seres constituyen nuestro ser, sus dos polaridades son necesarias -la una para la otra-: si no hubiera prosa no habría poesía, el estado poético no se manifiesta como tal sino en relación con el estado prosaico.
2 Estos parlamentos corresponden a uno de los personajes de \o “American Beauty: Annette Bening & Kevin Spacey Belleza americana American beauty 1999 Color, 115 EEUU Dirección: Sam Mendes Guión: Allan Ball ...” American Beauty, Ricky Fitts. Un joven educado en los estrictos valores de su padre -un ex militar neonazi- Su vida transcurre en el tráfico de estupefacientes, y en el uso de su filmadora de videos caseros, La trama pone de manifiesto la hegemonía de las apariencias, carentes de sentido existencial y de afecto de los tiempos actuales. Sobre este trasfondo cobran vida las palabras del personaje.
3 Al no percibir las interdependencias, deja de ver las propiedades que se conforman por la interconexión. El conjunto de esas propiedades conforman la organización del todo.
4 De hecho, el término anestesia (Anaiesthesis) habla de la anulación temporal de la subjetividad, generalmente inducida de modo deliberado para que el sujeto sensible, no sufra cuando el cuerpo tiene que ser intervenido por ejemplo por un cirujano. El anestesiado no siente, y posiblemente no imagine, y ni siquiera intente expresarse.
5 Para profundizar en estos temas junguianos recomiendo revisar el artículo “El inconsciente colectivo” de Pablo Cáceres, www.alcione.cl.
6 Aunque ‘mente' y ‘conciencia' no significan siempre lo mismo se los usa a menudo indistintamente como nombres de ‘lo interior' en contradistinción de ‘lo exterior'.
7 Sin embargo con la aproximación de un grupo de disciplinas como la filosofía de la mente, la neurociencia, la inteligencia artificial, la lingüística, la psicología cognitiva y la antropología, que dan cuerpo a la ciencia cognitiva (Gardner 87a) es posible que se construya un metacampo que intente plantear nuevas soluciones, como está ocurriendo con la filosofía de la ciencia y las matemáticas, lo cual permite pensarlas desde otras fronteras.
8 El concepto complejo aparece a principios del s. XVII, pero de su variante complexo -que aparece en castellano alrededor del año 1250-, proviene del latín complexio que significa ensambladura o conjunto.
9 “Estética Cuántica” significa asumir la creatividad, desde un punto de vista artístico y literario, como un hecho ligado a los más revolucionarios descubrimientos de la física subatómica y de la psicología. De tal manera, el arte se convierte en un instrumento de conocimiento para indagar de manera esclarecedora en el universo que nos rodea y, fundamentalmente, en la complejidad humana. Este nuevo paradigma, postula una visión del cosmos como un fluido en el que todo está interrelacionado. Considera así, en consecuencia, que todo arte y todo escrito debe tener una esencia holográfica que esté en correspondencia con un universo en el que la más ínfima parte contiene el todo. El movimiento de “Estética Cuántica”, creado por un grupo integrado por representantes de una diversidad de disciplinas y países, dejó plasmada su concepción en el
Manifiesto de estética cuántica (Consulta 19.8.2007).